Menos es más

Menos es más

Muchas veces, cuando pretendemos crear un cartel, un flyer, un banner para redes sociales, o cualquier otro formato para dar visibilidad y promocionar nuestro festival, nos enfrentamos a varios dilemas que aunque aparentemente pueden parecer sencillos, ciertamente no lo són

¿Cómo identificamos al evento?
¿Qué información vamos a poner?
¿Qué concepto o idea general va a tener el trabajo?
¿Qué estética o aspecto debemos conseguir para transmitir lo que queremos, a quien queremos?

Si no estamos acostumbrados a estar enfocados en estas cuestiones, y no tenemos bien estructurada mentalmente o por escrito las bases de todo esto, es muy común perderse en los detalles e ir añadiendo cada vez más información visual, con lo que se abarrota el resultado y se diluye lo esencial entre demasiado ruido que distrae la mirada. Entonces el resultado acaba perdiendo gancho y eficiencia comunicativa.

Nos encontramos aún con algunos clientes que tienen miedo de “olvidarse de algo”, e insisten en añadir más y más elementos e información en sus formatos promocionales. A estos clientes, nosotros les recomendamos siempre que lo que debemos hacer es quitar, en lugar de añadir, y les explicamos la famosa frase “Menos es más”.

Mies Van der Rohe, Bauhaus y el Racionalismo

Seguramente sabrás que esta es una frase que pronunció el arquitecto alemán Mies Van der Rohe a principios del siglo XX. Este fue uno de los padres de la arquitectura moderna junto con Walter Gropius, Frank Lloyd Wright y Le Corbusier, y fue el último director de la escuela Bauhaus. Recordemos que a finales del siglo XIX, la arquitectura estaba muy influenciada por estilos clásicos aún vigentes que inspiraron el Neogótico, el Neoclasicismo, el Neobarroco... Corrientes todas ellas caracterizadas por el uso de elementos ornamentales: capiteles, arcos, columnas, pináculos, etc.

Pues bien, Mies Van der Rohe y este grupo de arquitectos Racionalistas, crearon una arquitectura moderna basada en una extrema claridad y sencillez, con estructuras mínimas destinadas a crear espacios abiertos que fluyeran sin obstáculos. Con ello establecieron un nuevo canon que expresa el espíritu de la era moderna, y sentaron las bases conceptuales que inspiraron un movimiento artístico llamado minimalismo.

El minimalismo y la comunicación gráfica

Se considera el diseño minimalista como el diseño en su forma más básica. Consiste en la eliminación de elementos pesados para la vista, y su propósito es hacer que sobresalga el contenido.

En general, un diseño minimalista tiende a ser calmado, y dirigir la vista hacia lo más esencial de la pieza. Las creaciones minimalistas destacan pues por su simplicidad, y por tanto consiguen atraer mejor la atención del espectador que contempla, y en consecuencia son más efectivos para generar visibilidad y más eficientes en la comunicación del mensaje que queremos transmitir.

Así pues, algunas de las características que podemos encontrar en el minimalismo gráfico son la abstracción, la economía de lenguaje, purismo estructural y funcional, orden, reducción, síntesis, sencillez y concentración. Reducir las formas a lo elemental, así como la predilección por emocionar a través de la mínima expresión son algunas de las bases de los diseñadores de este movimiento.

El minimalismo ha tenido mucha influencia en las corrientes visuales, sobretodo a partir de los años 60 del siglo XX, y actualmente sigue totalmente en auge. Con el tiempo, muchas corporaciones han ido aplicando principios minimalistas en su branding, porque se ha demostrado que es mucho más eficiente. Tenéis aquí por ejemplo cómo la compañía Pepsi ha ido evolucionando su logotipo en su historia. Fijaros en el cambio importante que se produce, precisamente en 1962:

Evolución del logo de Pepsi

Vivimos actualmente en un entorno sobre estimulado de inputs visuales a todas horas del día y en todos los canales posibles: en la calle, en la televisión, en los supermercados, en las redes sociales, en los móviles…

Estamos continuamente rodeados de “ruido” visual que pretende atraer nuestra atención, y es por ese motivo que el minimalismo está en auge. Necesitamos “limpiar” este ruido, y nos sentimos más cómodos cuando una corporación nos deja “respirar” un poco. Esta es la estrategia de branding que utilizan marcas como Apple, una de las empresas abanderadas del minimalismo visual:

Imagen promocional de Apple

El proceso de síntesis

Decimos que el minimalismo es formalmente simple, pero cuidado, no debemos confundir simplicidad con simpleza. Para llegar a resultados minimalistas, debemos ser capaces de diferenciar aquello que realmente es esencial para el propósito que queremos comunicar, y desnudarlo completamente de elementos que son superfluos. Ese es un proceso de síntesis que a menudo no es fácil porque conlleva una reflexión conceptual y formal que implica a veces más tiempo de lo esperado.

Encargar un logotipo o un cartel “sencillo” (es la palabra que muchos clientes utilizan como sinónimo de mínimal) no implica que sea necesariamente más rápido o más barato. Este proceso de ir detectando aquello que no nos resulta útil para eliminarlo no es tan simple, requiere enfoque en lo esencial y muchas veces nos resistimos a eliminar información visual. No es tan fácil separar el grano de la paja.

“Limpiar” tu comunicación para llamar la atención

¿Qué podemos aprender del minimalismo para aplicarlo en los materiales promocionales de nuestros festivales o eventos?. Probablemente habrá muchos aspectos que ya realizamos aunque sea intuitivamente, o simplemente por gusto estético, pero cuando se plantea la campaña de promoción de un festival, es importante que nos preguntemos si es realmente necesario añadir cierta información, o bien si es realmente necesario añadir ciertos detalles.

Debemos ser capaces de discernir entre aquellos conceptos o información que son esenciales en nuestra comunicación, y aquellos que son puramente decorativos, que podemos eliminar si queremos.

Eso no quiere decir necesariamente que debamos eliminarlo todo y realizar creatividades que son tan mínimas, que resultan sosas y aburridas. Los festivales y eventos culturales tienen en común que son actividades de ocio, ligadas a la diversión y al entretenimiento. Es lógico que queramos que nuestra comunicación transmita un poco de alegría, ¿no?.

Por eso, podemos decidir si queremos ser minimalistas o no, claro está. Pero si tenemos claro qué conceptos y qué información es importante, nos resultará más fácil que la comunicación llegue al espectador, y que seamos capaces de atraer la mirada de este hacia ella.

Por otra parte, las creatividades minimalistas, acostumbran a ser más versátiles, y suele ser más fácil adaptar una creatividad de un formato vertical a horizontal, por poner un ejemplo. La sencillez mínimal nos ayuda a poder replicar la imagen con facilidad para adaptarla a cualquier material que necesitemos para nuestro festival.

Diferentes niveles de minimalismo:

Llegados ya a este párrafo final del artículo de hoy, hemos preparado una categorización práctica para aplicar algunos principios del minimalismo a diferentes niveles de comunicación gráfica.

Estos principios minimalistas pueden aplicarse en cualquier formato gráfico, desde el logotipo, hasta en la imagen gráfica publicitaria. Nosotros hemos detectado tres niveles diferentes, que corresponden a varios aspectos a tener en cuenta:

1- Minimalismo conceptual: Centrarse en una idea y poco más
Es decir, que la idea o concepto de nuestra promoción esté basada en la simplicidad. A veces cuando estamos enfrascados en la fase creativa, se nos ocurren varias ideas, y es muy frecuente intentar aprovechar un poco de aquella idea, y un poco de aquella otra. O sea, “añadir” varios conceptos en el mismo formato. Pero suele pasar que cuando intentamos añadir varios conceptos en uno, el resultado no funciona. O bien no se entiende visualmente, o la estructura visual es tan compleja que no destaca y pierde gancho.

Lo mejor es quedarse con una idea base, la que más nos funcione. Hay algunas excepciones de creatividades que han sumado dos o más ideas y son realmente geniales, pero cuando eso pasa es generalmente porque ya existe una relación (o bien formal o bien conceptual) que hace que esas ideas sumadas, queden perfectas. En general, si seguimos la máxima de “quitar, en lugar de añadir”, cualquier trabajo funcionará mejor visualmente.

2- Minimalismo informativo: Poner solo aquella información útil para el espectador
Debemos preguntarnos en cada formato, cual es la cantidad de información justa que debemos poner para que esta se entienda perfectamente por el receptor. La mayoría de eventos necesitan responder a estas preguntas: ¿De qué se trata?, ¿Cuándo se realiza? y ¿Dónde se realiza?. Luego habrá información importantísima como quien actúa, el precio de la entrada, días de compra de abonos, etc. La cantidad de información que podemos añadir puede llegar a ser muy extensa, y puede diluir la información de tal forma que no apetece leer nada.

También debemos entender que cada formato cumple con una función específica. Por ejemplo, un cartel se limitará a llamar la atención, y a respondernos estas 3 preguntas. En cambio, si editamos un folleto o una revista con todas las actividades, ahí sí podremos añadir toda la información que sea complementaria para el asistente.
Lo importante es no perderse en los detalles y seleccionar solo aquella información realmente esencial.

3- Minimalismo formal o estético: La eliminación de detalles y ornamentos superfluos
Este nivel de minimalismo nos lleva a “limpiar” visualmente todos los formatos de elementos que aunque pueden ser bonitos, pueden llegar a distraer la mirada de aquello esencial que queremos comunicar.

Podremos ser más o menos minimalistas, eso dependerá del gusto de cada uno, pero si que es importante que la composición tenga una jerarquía visual que haga resaltar aquellos elementos importantes, y suavizar o quitar los detalles decorativos.

Con eso no queremos decir que debamos hacer carteles asépticos. Muchas veces, los detalles también nos ayudan a comunicarnos. Por ejemplo, en un cartel para una fiesta temática mejicana, que haya detalles como cenefas o elementos folclóricos, estos nos ayudan a ambientar la comunicación y así es más eficiente. Pero tampoco es recomendable llenarlo todo de miles de detalles. No nos debe dar miedo dejar espacios vacíos. Estos espacios nos permitirán relajar la vista, atraer la mirada hacia lo esencial, y en consecuencia, comunicarnos mejor. Esa es la esencia del minimalismo.

Breve resumen:

  • “Menos es más” fue una frase del arquitecto Mies Van Der Rohe, que inspiró el movimiento minimalista.
  • El minimalismo consiste esencialmente en la eliminación de elementos pesados para la vista.
  • Para conseguir un resultado minimalista, debemos hacer un proceso de síntesis para elegir aquellos elementos que son esenciales.
  • El minimalismo no es sinónimo de simpleza.
  • Se ha demostrado que el minimalismo es más eficiente, porque elimina distracciones en la mirada.
  • Podemos aplicar principios minimalistas en tres niveles diferentes: Conceptual (una sola idea), Informativo (la menor cantidad de información útil), y Formal o estético (eliminación de detalles decorativos)

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