¿A qué sabe esta letra?

¿A qué sabe esta letra?

En este artículo sobre tipografía veremos uno de los aspectos más esenciales que deben tenerse en cuenta a la hora de crear material gráfico para un evento cultural. Se trata del estilo de las letras y de sus significados. Y es que, más allá del texto que escribimos, las letras que utilizamos comunican muchas más cosas de las que pensamos. De hecho, en general y dicho simplemente, los textos siempre comunican, como mínimo, dos mensajes.

Tal como explica la diseñadora gráfica Sarah Hyndman en sus publicaciones, entrevistas y estudios, las tipografías comunican muchos mensajes diferentes, que pueden ser tan sorprendentes como sabores dulces o ácidos, estados de ánimo, personalidades, lugares, culturas, conceptos e ideas. Puedes aprender más y jugar a alguno de sus juegos a: https://www.typetasting.com/

Vamos a verlo!

Cualquier clase de texto, ya sea la explicación de un acto, un titular, el nombre del festival que ponemos en el cartel o un pie de foto comunica, como mínimo, dos mensajes simultáneos. En primer lugar y como es evidente, la información propia del texto. Ya sé que esto es más que evidente. Un texto que diga: "A las 20 h en la Plaza Mayor concierto de flauta" comunica esto, que a las ocho de la tarde en la Plaza Mayor se hace un concierto de flauta. Bravo!! La comprensión lectora la tenemos bien asumida ;-)

Lo que a menudo no es tan evidente es el segundo mensaje. Bueno, evidente sí que lo es, lo que pasa es que tal vez lo entendemos de manera más inconsciente que el mensaje principal. No siempre pasa por el filtro de la conciencia y quizás por eso no lo sabemos identificar fácilmente, pero el mensaje nos llega igual.

Con este "juego" de los dos significados pueden pasar cosas curiosas.

Veamos algún ejemplo:

  1. Un caso curioso se puede dar si leemos un texto que está escrito en una lengua que desconocemos. Por más que nos esforcemos no entenderemos el mensaje principal del texto, pero, en cambio, sí que podremos entender el segundo mensaje y de manera intuitiva captar su sentido. Pruébalo!
    DU VERSTEHST ES

    Esta imagen muestra un caso extremo. El texto está escrito en alemán y, si, como yo, no sabes alemán, no entenderás el mensaje principal del texto, que dice: "Lo entiendes?". En cambio, sí que entenderás el mensaje secundario, o como mínimo detectaràs que las letras son "como orientales" o "como chinas", o te pasará por la cabeza la idea "asiático".

    Pasa exactamente lo mismo si quieres leer un texto, pero, por lo que sea, no has podido ir bastante rápido y el texto desaparece antes de que lo puedas leer entero. No habrás tenido tiempo de leer todo el texto, pero tu cerebro sí ha tenido tiempo de "leer" el segundo mensaje.
      


  2. Esto nos lleva al ejemplo definitivo que existen múltiples mensajes en los textos. Veamos qué pasa si escribimos el mismo texto con dos estilos de letra totalmente diferentes.





    En este caso, el mensaje principal es el mismo: "Te seguiré donde quiera que vayas". La diferencia está sólo en el estilo de letra utilizado. La primera frase nos hace sufrir porque la letra imita el estilo de los mensajes anónimos que envían los secuestradores (al menos en las películas) y nos puede crear incluso angustia porque la frase coge un tono de amenaza. En cambio, la segunda frase utiliza un estilo de letra que tiene apariencia de haber sido escrita a mano y tiene un tono dulce y cariñoso. Nos hace sentir bien porque suena a promesa de amor.

 

Es evidente que el estilo de letra que elegimos para nuestros textos añade significado al mensaje del texto y que lo puede complementar, reforzar y matizar. Este hecho nos brinda en cada texto una oportunidad fantástica para expresar más allá del mismo texto, pero también conlleva un peligro que debemos tener muy presente. Si no vigilamos corremos el riesgo de dar mensajes contradictorios cuando el mensaje principal y el secundario no están bien alineados.

Por ejemplo:


No sé si tendrá mucho éxito. Más bien hará llorar...

 


Hmm... no me genera mucha confianza



Ahora que ya hemos comprobado como el estilo de las letras que utilizamos también condiciona el mensaje que damos quizás conviene ver qué estilos de letras existen.

Dentro del inmenso universo tipográfico hay tantos tipos diferentes de letras que si no hubiera un mínimo orden nos perderíamos. Por ello, además de muchas categorías diferentes, también podemos encontrar diversas maneras de clasificarlas. Algunas tienen un enfoque histórico, otros, por ejemplo, se centran en el uso. No entraremos a ver el detalle de todas las categorías que existen porque este sería un tema para profundizar en otro artículo, pero sí que, a modo de resumen y para simplificar, podríamos decir que hay tres categorías básicas de las que derivan todas las otras:



  • Script. Son tipografías con una forma que sugiere o evidencia que han sido escritas a mano (independientemente de que  lo utilizado sea un lápiz, un boli, rotulador, pluma caligráfica, pincel, ancho o estrecho). Tienen un trazado libre y suelto, suelen estar inclinadas y a menudo también están formadas por líneas de espesores muy diferentes. Algunos conceptos con que las podemos asociar: elegancia, proximidad, informalidad, delicadeza, artesanía, etc.



 

  • Serif. Su característica principal es que tienen pies, terminaciones o serifas, que son este tipo de añadidos al final de las líneas principales de cada letra, que pueden tener formas muy diversas y que en general les confieren estabilidad y enfatizan el sentido de la lectura. Son especialmente útiles para componer textos largos por su alta lecturabilidad y se suelen asociar con clasicismo, tradición, sobriedad y confianza.




 

  • Sans serif. También conocidas como Palo Seco, son precisamente las que no tienen serifas o terminaciones, lo que les da un aire actual y moderno. Sus formas las hacen especialmente fáciles de leer en condiciones adversas (como señales de carretera) y también cuentan con una gran neutralidad. A menudo las asociamos a conceptos tales como la tecnología, actualidad, digital, futuro, sencillez y simplicidad.

 

Más allá de las clasificaciones tipográficas más canónicas existen mil estilos de tipografía menos formales pero con una gran personalidad y que, por tanto, añaden mensajes más o menos potentes a los textos que escriben. Es bastante complicado sistematizar una clasificación válida y funcional de todos estos estilos tipográficos sobre todo debido a su gran variedad y informalidad. Sin embargo, en general, se pueden agrupar según su personalidad y significados afines.

Sin embargo, incluso las tipografías más "convencionales" y formales tienen significados asociados y por tanto se pueden incluir en estas agrupaciones por significado asociado. Por ejemplo:

Tipografías de western o del “far west”



Tipografías futurísticas o de ciencia ficción



Tipografías "de miedo" o terror.



Tipografías románticas.



Tipografías militares.



Tipografías de circo.



Tipografías “graffiti”.



Al final, todos estos estilos tipográficos diferentes no son más que la personalidad de cada letra, o, como decíamos en el título de este artículo, su sabor. De alguna manera el contenido del texto sería el alimento, los componentes nutritivos, y el estilo sería el sabor de cada alimento. Así, tal como ocurre con los alimentos, hay tipografías que casi no tienen sabor y son insípidas, y, en cambio, las hay que tienen un sabor muy potente, o que nos disgusta, dulces, salados, amargos, etc.

Y es que existen muchos símiles que nos ayudan a explicar este fenómeno. Hay quien considera que la estructura de cada letra es como el cuerpo humano, y que el estilo sería el vestido, que le da la personalidad propia. O, dicho rápidamente, el contenido del texto es lo que comunicamos y el estilo de la letra que empleamos es el cómo.

A la hora de elegir una tipografía para componer un cartel, por ejemplo, no sólo se utilizan criterios de legibilidad y lecturabilidad, o de economía de espacio sino que el estilo acaba siendo un hecho determinante que condiciona profundamente el mensaje que el público acaba recibiendo. Así pues, ahora ya sabemos que para un festival infantil mejor no utilizar una tipografía de terror, o que para una fiesta medieval lo más seguro es utilizar una tipografía medieval, o que, al menos no tenga un estilo futurista.

Sin embargo, y como siempre pasa en el mundo del diseño, nada es absoluto y todo se puede interpretar. Tanto es así que todos estos conceptos que hemos visto se pueden alterar, modificar e incluso obviar con el fin de romper la convención. Eso sí, lo más recomendable es que, si no tienes formación o experiencia suficiente, no te la juegues y no rompas las convenciones. Sigue estas normas o delega en algún profesional que sepa lo que hace. Así tendrás la garantía de que todo el mundo entenderá el mensaje que quieres transmitir y no habrá malentendidos.


Breve resumen:

  • Todos los textos comunican al menos dos mensajes
  • El primero es el contenido del mismo texto
  • El segundo depende del estilo de la tipografía
  • Aprovecha esto para reforzar el mensaje principal
  • Vigila no dar mensajes contradictorios
  • Sigue las convenciones para garantizar que comunicas lo que quieres


¿Te ha gustado el artículo? ¿Te ha parecido interesante? ¿Has aprendido algo? ¿Te has encontrado algún problema de comunicación por culpa del estilo de la tipografía que has utilizado? ¿Qué estilos de letra sueles utilizar? ¿Por qué?

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https://www.bbc.com/mundo/noticias-45789579

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